Cada año, los mexicanos gastan miles de millones de pesos en ibuprofeno, diclofenaco y naproxeno.
Y cada año, el dolor de rodilla sigue ahí.
Aquí está lo que nadie te dice en la farmacia:
Los antiinflamatorios no fueron diseñados para resolver el dolor crónico articular. Fueron diseñados para emergencias — golpes, fiebres, inflamaciones agudas. Usarlos todos los días para una rodilla deteriorada es como poner cinta adhesiva en una tubería rota. Tapa el problema. No lo resuelve.
Peor aún — la propia AEMPS confirmó que el diclofenaco presenta riesgo cardiovascular elevado con uso prolongado. MedlinePlus advierte sobre úlceras, sangrado y perforación estomacal.
Las farmacéuticas lo saben. Los médicos del IMSS lo saben.
Y aun así, la receta sigue siendo la misma desde hace décadas.
"Ibuprofeno. Reposo. Vuelva en tres meses."
Mientras tanto, tú sigues tomando pastillas que dañan el estómago, el riñón y el corazón — sin que tu rodilla mejore ni un centímetro.